La otra Palencia
Exposición histórico-cultural

JAMÁS SE SILENCIARÁ NI MI VOZ NI MI OBRA

Sólo un genio es capaz de decir algo así: VICTORIO MACHO:


Yo, que llegaba de una ciudad emponzoñada por la tiranía de los amos de la tierra y de la conciencia de muchos seres…
Yo, el creador y constructor de un Cristo colosal, elevándose sobre el camposanto de la Historia de Castilla.
Yo, el que debatiéndose como un león contra la más sorda y taimada oposición clerical que jamás provocó y sufrió un artista en España, di forma plástica al Cristo del socialismo, que no corazón de Jesús, como soñaron los fariseos.
Un Cristo seco, ascético, humilde, dulce y lívido como una sombra redentora y fraternal en medio de los campos infinitos, de las parameras ceñudas, desoladas, de las tierras aradas, de los surcos sembrados, de los trigales nuevos, de las gavillas doradas.
Un Cristo geométrico como una cruz, erecto como una protesta que surgiera de la tierra larvada y minada por la terrible plaga bíblica de mil generaciones de caciques sin alma y de clérigos lascivos poseídos del espíritu infernal del inquisidor Torquemada.
Los verdugos de los hombres del agro; los señoritos canallas cultivadores del analfabetismo, porque ellos son analfabetos también.
Los vampiros de los santos sudores de una raza sobria, fuerte, formidable…
Esa raza que yo había dibujado con tanto amor.
Los sátiros babosos, rabiosos y galicosos. Los que violaron bestialmente la sagrada maternidad de las humildes mujeres de la estepa castellana para matar, antes de que naciera, al héroe, al genio, al superhombre vengadores.